Cómo Detectar Problemas de Salud Mental en Niños y Adolescentes
La adolescencia es una etapa de transición, llena de cambios físicos, emocionales y sociales. Como psicóloga con años de experiencia trabajando con jóvenes y sus familias, entiendo que para los padres puede ser un desafío diferenciar entre los altibajos normales de esta fase y las señales que indican un problema de salud mental subyacente.
En este artículo, mi objetivo es ofrecerte una guía clara y práctica para que puedas identificar las señales de alerta y saber cómo actuar para apoyar a tu hijo de la manera más efectiva.
¿Por Qué Aparecen los Problemas de Salud Mental en Jóvenes?
La salud mental de un adolescente es el resultado de una compleja interacción de factores. Si bien existe una predisposición genética o biológica, el entorno juega un papel fundamental. Aspectos como la presión académica, las dinámicas sociales (incluido el acoso escolar o bullying), y las experiencias vividas son determinantes.
Sin embargo, en mi práctica clínica he observado que el vínculo con los padres y el ambiente familiar son el pilar más importante. Un hogar donde se fomenta la comunicación, el afecto y la estabilidad, junto con límites claros y consistentes, proporciona una base sólida para el bienestar emocional del adolescente.
Señales de Alerta: Cambios a los que Prestar Atención
Es crucial estar atentos a los cambios significativos y persistentes en el comportamiento de tu hijo. No se trata de un mal día aislado, sino de patrones que se mantienen en el tiempo. Aquí te presento las señales de alerta más comunes agrupadas por áreas:
1. Cambios en el Comportamiento y Rutinas
- Rendimiento académico: Una caída brusca e injustificada de las notas o, por el contrario, una obsesión desmedida por los estudios.
- Ciclos de sueño: Dificultad para conciliar el sueño, insomnio, o dormir en exceso (hipersomnia).
- Alimentación: Cambios drásticos en el apetito, ya sea por pérdida o por un aumento descontrolado.
- Higiene personal: Un notable abandono en su aseo y cuidado personal.
2. Cambios Emocionales y Sociales
- Aislamiento social: Dejar de lado a sus amigos de siempre, abandonar actividades que antes disfrutaba o encerrarse en su habitación de forma constante.
- Irritabilidad y hostilidad: Si bien los cambios de humor son propios de la edad, una irritabilidad constante, rabia desproporcionada o agresividad verbal pueden ser una manifestación de tristeza o sufrimiento profundo.
- Pérdida de interés (apatía): Una falta de motivación generalizada hacia actividades que antes le apasionaban.
- Nuevas amistades y conductas de riesgo: Relacionarse con nuevos grupos que promueven comportamientos de riesgo (consumo de sustancias, actividades peligrosas, etc.).
3. Señales de Alerta Graves
- Autolesiones: Cualquier tipo de daño físico autoinfligido, como cortes o quemaduras. Son una señal de alarma que requiere atención inmediata.
- Agresividad física: Peleas frecuentes o comportamiento violento hacia otros.
- Hablar sobre la muerte o el suicidio: Cualquier mención, por sutil que parezca, debe ser tomada muy en serio.
Trabajemos juntos
Estoy disponible tanto para terapia presencial en Las Palmas como para sesiones online.
Caso Clínico (Anónimo): Cuando el Aislamiento Ocultaba Ansiedad
Para ilustrarlo mejor, comparto un caso anonimizado de mi consulta:
- "Sofía" (15 años) llegó a mi consulta porque sus padres estaban preocupados. Había sido una niña sociable y buena estudiante, pero en los últimos meses se había vuelto callada, pasaba todo el día en su habitación y sus notas habían bajado. Sus padres pensaron que era "cosa de la edad".
- Durante nuestras sesiones, descubrimos que Sofía estaba sufriendo una ansiedad social intensa, agravada por una experiencia de humillación en su grupo de amigas. El aislamiento era su forma de protegerse del dolor emocional.
- El tratamiento combinó terapia individual para dotarla de herramientas para gestionar la ansiedad y sesiones familiares para mejorar la comunicación. Hoy, Sofía ha recuperado la confianza y vuelve a disfrutar de sus relaciones sociales.
Este caso muestra cómo un cambio de comportamiento que podría parecer "típico" puede ocultar un problema que necesita ser atendido.
¿Cómo Actuar? El Papel Clave de los Padres
Si has detectado varias de estas señales, es momento de actuar, pero siempre desde la calma y el apoyo.
- Crea un Espacio para el Diálogo: Busca un momento tranquilo y relajado para hablar. Evita los interrogatorios. Puedes empezar compartiendo tu propia preocupación: "He notado que últimamente pareces más triste, y me preocupo por ti. ¿Hay algo de lo que te gustaría hablar?".
- Valida sus Emociones, No Juzgues: Escucha activamente lo que tiene que decir. Aunque no compartas su punto de vista, es fundamental que se sienta comprendido. Frases como "entiendo que te sientas así" o "tiene que ser difícil pasar por eso" validan su experiencia.
- Refuerza vuestro Vínculo: Dedica tiempo de calidad a hacer actividades juntos que ambos disfrutéis, sin normas ni exigencias. Puede ser ver una serie, dar un paseo o cocinar. Estos momentos fortalecen la confianza.
- Busca Ayuda Profesional: Acudir a un psicólogo no es un signo de fracaso, sino un acto de amor y responsabilidad. Un profesional puede evaluar la situación de manera objetiva y proporcionar las herramientas necesarias tanto para el adolescente como para la familia.
No te Olvides de Cuidarte
Acompañar a un hijo en un momento difícil es agotador. Es fundamental que tú también cuides tu salud mental. Habla con tu pareja, apóyate en amigos y, si es necesario, busca tu propio espacio terapéutico. Recuerda que no puedes cuidar a otros si tú no estás bien.
Conclusión
La salud mental en la adolescencia es un pilar para un desarrollo adulto sano. Prestar atención a los cambios, fomentar una comunicación honesta y buscar ayuda a tiempo son las mejores herramientas que tenemos como padres.
Si tienes dudas o sientes que la situación te desborda, estoy aquí para ayudarte. Reserva una cita online y encontraremos juntos el mejor camino para el bienestar de tu hijo y de toda la familia.