Guía para entender a la persona altamente sensible y potenciar tu don

Guía para entender a la persona altamente sensible y potenciar tu don

Hola, soy Irene Arnás, psicóloga. Como profesional de la salud mental, a menudo me encuentro en consulta con personas que llegan sintiéndose abrumadas por el mundo, agotadas sin saber por qué, y con la sensación de que sienten "demasiado". Si alguna vez te han dicho frases como "exageras" o "te tomas las cosas muy a pecho", es probable que te hayas sentido fuera de lugar. Hoy quiero hablarte de la persona altamente sensible (PAS), un rasgo que, lejos de ser un defecto, es una característica neurobiológica que define tu forma de procesar el mundo, y que se relaciona de formas complejas con condiciones como la ansiedad.

Déjame aclarar algo desde el principio: ser PAS no es un trastorno ni una debilidad. Es un rasgo de personalidad innato que te permite captar matices y sutilezas del entorno que a otros, simplemente, se les escapan. Significa que tu sistema nervioso es como un micrófono de alta fidelidad: procesas todo —tanto lo sensorial como lo emocional— con una profundidad mucho mayor. Esto te permite disfrutar de la belleza, el arte y las conexiones con una riqueza excepcional. Pero claro, también puede llevarte a sentirte abrumado y ansioso en entornos muy caóticos, un solapamiento que exploraremos a fondo en este artículo.

Los cuatro pilares de la alta sensibilidad

La psicóloga Elaine Aron, pionera en la investigación de este rasgo, lo definió a través de cuatro pilares fundamentales. Se los conoce por el acrónimo DOES, y para que una persona sea considerada altamente sensible, es necesario que se identifique con todos ellos:

  • Procesamiento profundo de la información (D - Depth of Processing): Tienes una tendencia natural a darle vueltas a las cosas. Reflexionas mucho sobre tus experiencias, analizas las situaciones desde distintos ángulos y, por lo general, piensas detenidamente antes de actuar.
  • Tendencia a la sobreestimulación (O - Overstimulation): Como tu cerebro procesa muchísima más información por segundo, es fácil que te satures. Ambientes con demasiados estímulos, como un centro comercial o reuniones sociales muy concurridas, pueden agotarte y ser un disparador directo de la ansiedad.
  • Fuerte reactividad emocional y empatía (E - Emotional Reactivity & Empathy): Sientes las emociones con una intensidad tremenda, tanto las tuyas como las de los demás. Esto te convierte en una persona increíblemente empática, capaz de conectar a un nivel muy profundo.
  • Sensibilidad a las sutilezas del entorno (S - Sensing the Subtle): Te das cuenta de detalles que otros pasan por alto. Puede ser un cambio sutil en el tono de voz de alguien, una luz que es un poco demasiado brillante o el aroma de un perfume que persiste en el aire.

Es muy importante que sepas que no estás solo en esto. De hecho, según datos del Grupo de Trabajo de Salud Basada en las Emociones de la semFYC, se estima que entre un 15% y un 20% de la población comparte este rasgo. Es algo hereditario que define la manera en que tu sistema nervioso interactúa con el mundo. Si te interesa el tema, puedes explorar más sobre la prevalencia de la alta sensibilidad en la población.

Mi objetivo con este artículo es que empieces a ver tu sensibilidad no como un obstáculo, sino como lo que realmente es: el punto de partida para un profundo autoconocimiento y una gran fortaleza personal, aprendiendo a gestionar la ansiedad que a menudo la acompaña.

Los 4 pilares que definen la alta sensibilidad

Para entender de verdad qué significa ser una persona altamente sensible, es clave conocer los cuatro pilares que la psicóloga Elaine Aron identificó como el núcleo de este rasgo. No se trata de características aisladas que puedas tener o no; para hablar de alta sensibilidad, es necesario que las cuatro estén presentes. Su modelo, conocido por el acrónimo DOES, nos da un mapa muy claro para validar y dar sentido a lo que vivimos en el día a día.

Este modelo descompone el rasgo en cuatro patas fundamentales: Profundidad de procesamiento, Sobreestimulación, Emocionalidad y Sensibilidad a las sutilezas.

Diagrama que describe el rasgo de la Persona Altamente Sensible (PAS) y sus características: profundidad, sobreestimulación, emocionalidad y sutilezas.

Como ves en la imagen, estos cuatro pilares no funcionan por separado, sino que se entrelazan, creando una forma muy particular de estar en el mundo. Vamos a ver qué significa cada uno de ellos.

D de Profundidad de procesamiento

El primer pilar, y puede que el más importante, es la tendencia a procesar toda la información a un nivel muy profundo. Si eres PAS, seguro que te suena esa sensación de estar siempre "dándole vueltas" a todo. No te quedas nunca en lo superficial.

Tu mente, de forma natural, conecta ideas, compara lo que está pasando ahora con experiencias pasadas y analiza todos los posibles escenarios antes de tomar una decisión. Por ejemplo, después de una charla con alguien, es muy probable que la repases mentalmente, fijándote no solo en las palabras, sino en el tono, los gestos y lo que podría haber detrás. Esta reflexión tan profunda te da una comprensión del mundo muy rica, aunque a veces te pueda llevar a la indecisión o a quedarte "atascado" en un pensamiento, alimentando un ciclo de ansiedad.

O de Sobreestimulación (Overstimulation)

Este procesamiento tan intenso tiene una consecuencia directa: te saturas con facilidad. Imagina que tu cerebro es como una esponja que absorbe muchísima más información del entorno que la del resto de la gente. Un simple supermercado lleno de gente, con sus luces brillantes, la música, los anuncios y el movimiento constante, puede dejarte K.O.

Mientras otras personas son capaces de filtrar esos estímulos y centrarse solo en su lista de la compra, tu sistema nervioso los capta todos con la misma intensidad. Esto explica perfectamente por qué después de un evento social o de pasar tiempo en un sitio muy caótico, sientes que se te ha agotado la batería y necesitas urgentemente estar a solas y en silencio para poder recargar. Es en estos momentos de sobrecarga cuando la ansiedad puede manifestarse con más fuerza.

E de Emocionalidad y Empatía

El tercer pilar tiene que ver con una reactividad emocional muy intensa y una empatía que se sale de lo común. Sientes tus propias emociones —la alegría, la tristeza, la rabia— de una forma muy vívida y potente. Pero esa intensidad no se queda en tu mundo interior; también "sientes" lo que sienten los demás.

Tu capacidad para ponerte en la piel del otro es tan innata que muchas veces puedes llegar a sentir su alegría o su dolor como si fueran tuyos. Esto te convierte en un apoyo increíble para tus amigos y familiares, en esa persona que sabe escuchar y consolar de verdad.

Esta conexión emocional es uno de los grandes regalos de la alta sensibilidad. De hecho, varios estudios han demostrado que las PAS muestran más actividad en las neuronas espejo, lo que les facilita comprender y calmar las emociones de otros. Claro que esta misma profundidad tiene su contrapartida: pueden estresarse un 40% más fácilmente, un dato que se ve en resonancias magnéticas que muestran una hiperactividad en la amígdala. Si quieres saber más, puedes descubrir cómo se relacionan la empatía y el estrés en las PAS.

S de Sensibilidad a las sutilezas

Y llegamos al cuarto pilar: esa habilidad especial para darte cuenta de detalles sutiles del entorno que a la mayoría de la gente se le pasan por alto. Eres de esas personas que notan cambios mínimos, como una ligera variación en la luz de una habitación, un olor diferente o un sonido de fondo que apenas se oye.

Esta agudeza va más allá de lo físico y se extiende a la comunicación. Captas al vuelo una pequeña duda en el tono de voz de alguien, una microexpresión de preocupación que dura un segundo o esa falta de coherencia entre lo que una persona dice y lo que su cuerpo expresa. Esta sensibilidad te da una especie de "intuición" muy afinada, que te permite entender situaciones y a personas a un nivel mucho más profundo de lo que se ve a simple vista.

Trabajemos juntos

Estoy disponible tanto para terapia presencial en Las Palmas como para sesiones online.

Diferencias clave con la ansiedad, el TDAH y el autismo

Una de las mayores fuentes de confusión y angustia que veo en consulta es la dificultad para distinguir la alta sensibilidad de otros diagnósticos como la ansiedad, el TDAH o el autismo. Es increíblemente frecuente que una persona altamente sensible llegue a pensar que tiene un trastorno que necesita ser "curado" o medicado, cuando en realidad está experimentando el mundo a través de un rasgo de personalidad totalmente innato. Como tu psicóloga, quiero ayudarte a trazar estas líneas divisorias para que puedas comprenderte mejor y evitar autodiagnósticos erróneos que solo generan más preocupación.

Diagrama de Venn que ilustra la superposición de Sensibilidad, Ansiedad y Autismo, y el concepto de Alta Sensibilidad (PAS).

La clave fundamental es esta: la alta sensibilidad es un rasgo, no un trastorno. No es algo que esté "mal" en ti. Es, sencillamente, la forma en que tu sistema nervioso está cableado. Las otras condiciones, aunque a veces pueden coexistir con la alta sensibilidad, tienen orígenes y manifestaciones diferentes. Vamos a desglosarlas para que quede todo mucho más claro, centrándonos especialmente en su relación con la ansiedad.

Alta sensibilidad frente a la ansiedad

Es muy común que una persona altamente sensible experimente ansiedad. De hecho, tiene todo el sentido del mundo. Cuando tu sistema nervioso está constantemente procesando un torrente de información sensorial y emocional, es lógico que te sientas sobrepasado, en alerta o con una sensación de peligro inminente. La gran diferencia está en el origen de esa sensación.

  • En una PAS: La ansiedad suele ser una consecuencia directa de la sobreestimulación. Aparece cuando el entorno es demasiado caótico, ruidoso o intenso, y no has tenido la oportunidad de retirarte y recargar las pilas. Es una respuesta a un exceso de input externo.
  • En un trastorno de ansiedad: La ansiedad es el problema central. Se manifiesta como una preocupación excesiva, persistente y a menudo irracional, que puede no estar ligada a un estímulo concreto. Puede aparecer incluso en un entorno tranquilo, alimentada por pensamientos catastrofistas o miedos internos.

Para que puedas verlo de forma más visual, he preparado esta tabla comparativa que resume las diferencias clave.

Comparativa entre Alta Sensibilidad y Ansiedad

CaracterísticaPersona Altamente Sensible (PAS)Trastorno de Ansiedad
Origen del malestarReacción a una sobreestimulación externa (ruidos, luces, emociones ajenas).Preocupación interna, persistente y a menudo sin un desencadenante claro.
DuraciónTiende a disminuir cuando se reduce el estímulo o la persona se retira a un lugar tranquilo.Es más constante y puede aparecer en cualquier momento, incluso en calma.
Enfoque del pensamientoReflexión profunda sobre las experiencias y las emociones.Pensamientos repetitivos, anticipación de amenazas y catastrofismo.
NaturalezaRasgo de la personalidad, una forma de procesar el mundo.Trastorno clínico que requiere diagnóstico y tratamiento específico.
Solución principalGestionar el entorno, establecer límites y aprender a autorregularse.Terapia psicológica para cambiar patrones de pensamiento y comportamiento.

Como ves, aunque los síntomas pueden solaparse, la raíz del problema es muy distinta.

La diferencia crucial está en la causa: para una PAS, la ansiedad es a menudo una señal de que necesita bajar el volumen del mundo exterior. Para alguien con un trastorno de ansiedad, el "ruido" es principalmente interno y persistente.

Alta sensibilidad y el TDAH

La confusión con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) también es comprensible. Desde fuera, alguien podría observar que a una PAS le cuesta concentrarse en una oficina abierta y ruidosa, y concluir erróneamente que tiene un déficit de atención. Pero, de nuevo, la raíz del problema es muy diferente.

Una persona con TDAH a menudo tiene dificultades para regular su atención y mantener el foco debido a factores neurobiológicos, sobre todo relacionados con la dopamina y las funciones ejecutivas. En cambio, una PAS suele tener una capacidad de concentración extraordinaria, pero solo cuando las condiciones son las adecuadas.

La dificultad para concentrarse en una PAS no proviene de un déficit de atención, sino de un exceso de atención a todo lo que le rodea. Su sistema nervioso está tan ocupado procesando las luces del techo, los sonidos del teclado del compañero, el perfume de alguien que pasa y las emociones del ambiente que le resulta imposible filtrar lo irrelevante para centrarse en una única tarea. Si te interesa profundizar más, en nuestro blog puedes encontrar un artículo muy completo sobre qué es el TDAH en adultos y cómo se manifiesta.

Alta sensibilidad y el espectro autista

Finalmente, es importante saber diferenciar la alta sensibilidad del trastorno del espectro autista (TEA). Aunque ambos pueden compartir características como una mayor sensibilidad sensorial (a luces, sonidos o texturas) y la necesidad de tiempo a solas para recuperarse, las diferencias en el ámbito social y empático son notables.

La empatía en una persona altamente sensible es principalmente afectiva. Esto significa que "sienten" las emociones de los demás de una forma muy intensa y visceral, casi como si fueran propias, conectando profundamente con el estado de ánimo de quienes les rodean.

En cambio, en el espectro autista, a veces pueden presentarse desafíos en la empatía cognitiva, que es la capacidad de comprender o inferir intelectualmente lo que otra persona está pensando o sintiendo. Además, mientras que una PAS puede sentirse abrumada por la interacción social debido a la sobrecarga emocional, en el autismo las dificultades pueden estar más relacionadas con la comprensión de las normas sociales no escritas, el lenguaje no verbal o la reciprocidad en la conversación.

Ganar claridad sobre estas distinciones es el primer paso para dejar de luchar contra tu naturaleza y empezar a trabajar con ella. Reconocer que tu experiencia se debe a un rasgo de alta sensibilidad te permite enfocar tus esfuerzos no en "arreglarte", sino en aprender a gestionar tu energía y a crear un entorno que te nutra y te permita florecer.

Estrategias de autocuidado para proteger tu energía

Moverse por un mundo que parece diseñado para la sobreestimulación es un verdadero reto cuando eres altamente sensible. Como psicóloga, sé de primera mano que aprender a proteger tu energía no es un capricho, sino una necesidad básica para tu bienestar. La buena noticia es que puedes convertir tu rasgo en tu mejor aliado con las herramientas adecuadas. El objetivo no es cambiar quién eres, sino esculpir un estilo de vida que respete y honre tu manera de sentir el mundo.

Ilustración de una persona sentada dentro de un arco, contemplando conceptos como deseo, pausa, límites y esperanza.

La meta es simple: evitar el agotamiento crónico y la ansiedad que este genera, construyendo una reserva de energía que te permita disfrutar de la vida con toda la profundidad que tu sensibilidad te regala. Aquí te dejo algunas acciones concretas que puedes empezar a poner en práctica desde hoy mismo.

Crea tus espacios refugio

Para una persona altamente sensible, tener un "espacio refugio" es tan vital como dormir o comer. No hablo solo de un rincón físico en tu casa (que también ayuda), sino de crear momentos sagrados en tu día a día para desconectar del bombardeo exterior.

Piénsalo como pequeñas islas de calma en medio de la rutina. Pueden ser diez minutos por la mañana para meditar, o simplemente para mirar por la ventana con una taza de té, sin móvil ni distracciones. Quizás sea un paseo por un parque a mediodía o escuchar música tranquila con auriculares en el transporte público. Estos microdescansos son clave para que tu sistema nervioso pueda "resetearse" y no llegar al final del día completamente saturado y ansioso.

Domina el arte de poner límites

Decir "no" es, probablemente, una de las herramientas de autocuidado más potentes para una PAS. Tu empatía natural te empuja a decir "sí" a compromisos sociales, peticiones de trabajo o favores personales, incluso cuando tu batería interna está en rojo, solo para no decepcionar.

Aprender a poner límites no es un acto de egoísmo, sino una declaración de amor propio. Es reconocer tus necesidades y comunicar con asertividad que, para cuidar de otros, primero tienes que cuidarte tú.

Establecer límites sanos es un pilar para tu equilibrio emocional. Proteger tu tiempo y tu energía no solo evita que te quemes, sino que también refuerza tu confianza en ti mismo. Si sientes que este punto te cuesta especialmente, te puede dar una perspectiva muy valiosa explorar la relación entre la autoestima y el autoconcepto en nuestro artículo.

Diseña una rutina que te proteja

Una rutina bien pensada funciona como un ancla: te da previsibilidad y reduce la carga mental de tener que tomar decisiones constantemente. Para una PAS, esto es oro puro, especialmente si la incertidumbre es un disparador de tu ansiedad.

Intenta estructurar tus días incluyendo pausas planificadas. No esperes a sentirte al límite para parar; anticípate.

  • Pausas activas: Cada hora, levántate, estira las piernas, haz un par de respiraciones profundas. Romper el ciclo de concentración intensa ayuda a prevenir la sobrecarga.
  • Gestión de eventos sociales: Si tienes un evento, planifica un tiempo de calma antes y después. Permítete llegar un poco más tarde o irte antes si lo necesitas, sin sentirte culpable.
  • Transiciones conscientes: Los momentos de transición, como volver a casa del trabajo, pueden ser abrumadores. Dedica 10 minutos a una actividad de "vaciado": escucha un pódcast tranquilo, escribe en un diario o, simplemente, siéntate en silencio.

Técnicas de vaciado emocional

A lo largo del día, como una esponja, absorbes una cantidad enorme de información y emociones del entorno. Si no encuentras una forma de "escurrir" esa esponja, la carga se acumula y se convierte en estrés y ansiedad. Las técnicas de vaciado emocional son pequeños rituales que te ayudan a soltar toda esa tensión.

Aquí tienes algunas ideas sencillas:

  1. Escritura libre: Dedica cinco minutos antes de dormir a volcar en un papel todo lo que te ronde la cabeza, sin filtros ni juicios. Es una forma muy efectiva de sacar los pensamientos fuera de ti.
  2. Contacto con la naturaleza: Un paseo corto por un parque, cuidar tus plantas o simplemente asomarte a mirar el cielo puede tener un efecto increíblemente regulador para tu sistema nervioso.
  3. Movimiento corporal: Poner música y bailar, hacer yoga suave o salir a correr son formas excelentes de liberar la energía emocional que se ha quedado estancada en el cuerpo.

Implementar estas estrategias de forma regular te permitirá no solo sobrevivir en un mundo ruidoso, sino prosperar gracias a tu sensibilidad. Se trata de crear un diálogo constante contigo, escuchando lo que necesitas en cada momento y dándotelo sin excusas.

¿Cuándo es buena idea buscar apoyo psicológico para tu alta sensibilidad?

Ser una persona altamente sensible no es un problema que necesite una solución, ni mucho menos. Pero seamos sinceros: vivir con un sistema nervioso que lo capta y procesa todo con tanta profundidad puede ser agotador, sobre todo en un mundo que no parece diseñado para nosotros. Por eso, es totalmente normal que, en ciertos momentos, gestionar la sobrecarga sensorial, la intensidad emocional o la ansiedad se convierta en una montaña demasiado alta que escalar a solas.

Reconocer que necesitas apoyo no es una señal de debilidad. Al contrario, es un acto de valentía y de un profundo autocuidado. Pedir ayuda significa que te estás escuchando de verdad y que estás dispuesto a darte las herramientas que necesitas para vivir una vida más plena y, sobre todo, más alineada con quien realmente eres.

Señales de que la terapia te puede ayudar

A veces dudamos. Nos preguntamos si lo que sentimos es «para tanto» como para buscar ayuda profesional. Si te reconoces en varias de las siguientes situaciones y sientes que se repiten una y otra vez, podría ser el momento perfecto para plantearte un acompañamiento psicológico.

  • Te sientes constantemente superado: Si la sensación de estar abrumado es tu estado natural y el agotamiento físico y mental te impide disfrutar de tu día a día, la terapia puede ofrecerte ese espacio seguro que necesitas para recuperar el aliento.
  • La ansiedad se ha convertido en una compañera constante: Cuando la sobreestimulación te lleva a vivir en un estado de alerta permanente, con preocupaciones que te paralizan o miedos que limitan tus experiencias, es una señal clara. Si quieres profundizar en esto, en nuestro blog puedes encontrar más información sobre cómo manejamos la ansiedad desde nuestro enfoque en Henko.
  • Tu sensibilidad está afectando a tus relaciones: Quizás te cuesta horrores poner límites por miedo a herir a los demás. O puede que te sientas incomprendido por tu pareja, familia o amigos, y que la intensidad de tus emociones genere conflictos que no sabes cómo gestionar.
  • El perfeccionismo y la autocrítica te bloquean: Si te exiges demasiado, te juzgas con una dureza implacable por cada error o sientes que nunca estás a la altura, la terapia puede ayudarte a construir una relación mucho más compasiva contigo mismo.
  • Tu rendimiento en el trabajo o en los estudios está bajando: La dificultad para concentrarte en entornos ruidosos o caóticos, el agotamiento por la presión o el estrés pueden estar pasándote factura en áreas importantes de tu vida.

¿Cómo te puedo ayudar desde mi consulta?

Como psicóloga en Henko, mi enfoque al trabajar con una persona altamente sensible no es «corregir» ni «eliminar» tu sensibilidad. ¡Todo lo contrario! Mi objetivo es que aprendas a verla como lo que realmente es: uno de tus mayores dones. Juntos, podemos crear un espacio de confianza donde te sientas completamente seguro para explorar y comprender tu increíble mundo interior.

Nuestro trabajo no se centrará en cambiar quién eres, sino en darte las herramientas para que puedas ser tú mismo de una forma más sostenible y feliz, protegiendo tu energía y potenciando tus fortalezas.

Mi acompañamiento se basa en tres pilares que considero fundamentales:

  1. Validar y abrazar tu rasgo: Lo primero y más importante es que comprendas y aceptes tu forma de ser. Dejaremos a un lado las etiquetas de «exagerado» o «demasiado sensible» para dar paso a una comprensión profunda y amable de cómo funciona tu sistema nervioso.
  2. Desarrollar herramientas personalizadas: Aquí no hay soluciones mágicas ni recetas universales. Trabajaremos juntos para encontrar las estrategias de gestión emocional y autocuidado que mejor se adapten a ti, a tu estilo de vida y a los desafíos que enfrentas en tu día a día, con un foco especial en reducir la ansiedad.
  3. Transformar la sensibilidad en una ventaja: Aprenderás a usar tu empatía, tu intuición y tu capacidad de procesamiento profundo a tu favor, tanto en tu vida personal como profesional. Descubrirás que tu sensibilidad te permite conectar, crear y percibir el mundo con una riqueza única.

Si sientes que ha llegado el momento de dar el paso, estaré encantada de acompañarte en este camino. Un camino para que puedas vivir tu alta sensibilidad no como una carga, sino como la brújula que te guía hacia una vida mucho más auténtica.

Preguntas frecuentes sobre la alta sensibilidad

Para cerrar esta guía, he querido recopilar algunas de las dudas que más escucho en consulta sobre lo que de verdad significa ser una persona altamente sensible. Son esas preguntas que, casi seguro, te has hecho en algún momento y que merecen una respuesta clara y directa. Mi objetivo es que, al terminar de leer, no te queden cabos sueltos y sientas que tienes toda la información para comprender y, sobre todo, abrazar este rasgo.

¿Ser una persona altamente sensible es lo mismo que ser introvertido?

Esta es, sin duda, una de las confusiones más extendidas. Y la respuesta corta es no.

Es cierto que muchos estudios apuntan a que cerca del 70% de las personas altamente sensibles tienden a la introversión. Pero esto deja un importantísimo 30% que son extrovertidas. La clave está en no mezclar conceptos.

  • La introversión/extroversión tiene que ver con cómo recargas tu energía social. Los introvertidos necesitan momentos de soledad para reponerse, mientras que los extrovertidos se cargan las pilas interactuando con otros.
  • La alta sensibilidad, en cambio, se refiere a cómo tu sistema nervioso procesa la información del entorno. Es un rasgo biológico que determina la profundidad y la intensidad con la que sientes el mundo.

Piensa en un extrovertido PAS: le encantará estar en un evento social, charlar, conectar con gente nueva... pero se agotará mucho antes que un extrovertido no-PAS. No es por falta de ganas, sino porque su cerebro está procesando cada luz, cada conversación y cada emoción a un nivel mucho más profundo. Al final, también necesitará su tiempo de desconexión para no colapsar.

¿Mi hijo podría ser altamente sensible y cómo puedo ayudarle?

Por supuesto. La alta sensibilidad es un rasgo innato, por lo que se manifiesta desde el principio de la vida. Saber reconocer a los niños altamente sensibles (NAS) es crucial para darles el apoyo que necesitan y evitar que crezcan sintiéndose "demasiado intensos", "difíciles" o simplemente "raros".

Algunas pistas que pueden indicarte que tu hijo es NAS:

  • Empatía desbordante: Parece sentir el dolor de otros niños, animales o incluso personajes de ficción como si fuera suyo.
  • Hipersensibilidad sensorial: Le molestan mucho las etiquetas de la ropa, las costuras de los calcetines, los ruidos fuertes e inesperados o las luces demasiado brillantes.
  • Reacciones emocionales muy intensas: Puede pasar de la risa al llanto en un segundo. Sus rabietas suelen ser muy aparatosas porque se siente completamente abrumado por la emoción.
  • Reflexión profunda: Hace preguntas muy trascendentales para su edad y necesita observar mucho antes de lanzarse a un juego nuevo o a una situación desconocida.

Si crees que tu hijo podría serlo, lo más importante es validar sus sentimientos y respetar su ritmo. No intentes "endurecerle"; al contrario, dale herramientas para que aprenda a gestionar su increíble sensibilidad.

Ayúdale a crear un "rincón de la calma" en casa, un refugio donde pueda ir cuando se sienta saturado. Enséñale a poner nombre a lo que siente y, sobre todo, céntrate en sus grandes dones: su creatividad, su enorme compasión y su capacidad para conectar con la belleza del mundo.

¿La alta sensibilidad se puede curar o eliminar?

Esta pregunta parte de una idea equivocada: que la alta sensibilidad es una enfermedad, un trastorno o un defecto que hay que corregir. Y nada más lejos de la realidad.

No puedes "curar" tu alta sensibilidad, igual que no puedes "curar" el color de tus ojos. Es un rasgo de tu personalidad, una parte inseparable de quien eres.

El objetivo de un acompañamiento psicológico no es eliminar tu sensibilidad, sino todo lo contrario. Se trata de aprender a gestionarla para que deje de ser una fuente de sufrimiento y se convierta en una de tus mayores fortalezas. Cuando aprendes a poner límites, a cuidar tu energía y a usar a tu favor tu empatía, tu intuición y tu creatividad, la alta sensibilidad se transforma. Deja de ser una carga para convertirse, como digo a menudo en mi consulta, en uno de tus mayores superpoderes.

¿Qué trabajos son mejores para una persona altamente sensible?

No hay una lista cerrada de "trabajos para PAS", porque cada persona es única. Lo que sí es cierto es que las personas altamente sensibles suelen brillar en profesiones donde sus cualidades innatas no solo son útiles, sino que marcan la diferencia.

A menudo destacan en roles que requieren:

  • Empatía y conexión: Terapeutas, psicólogos, coaches, trabajadores sociales, médicos, enfermeros...
  • Creatividad y atención al detalle: Artistas, escritores, diseñadores, músicos o investigadores.
  • Propósito y servicio a los demás: Profesores, veterinarios, cuidadores o puestos en organizaciones sin ánimo de lucro.

Pero, más importante que el qué (el tipo de trabajo) es el cómo (el entorno). Una persona altamente sensible puede ser feliz en casi cualquier campo si el ambiente laboral es el adecuado. Un entorno tranquilo, con un propósito claro, que permita cierta autonomía y que no sea excesivamente caótico, competitivo o estresante será el caldo de cultivo ideal para que una PAS despliegue todo su potencial y se sienta valorada y realizada.

Trabajemos juntos

Para escucharte, apoyarte y dotarte de nuevas estrategias que estimulen todo tu potencial, aquí estoy. Estoy disponible tanto para terapia presencial en Las Palmas como para sesiones online.

Para dudas concretas, puedes enviarme un email.


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