Cómo prepararte para una valoración de TDAH online

Escrito por Irene Arnás · Revisado por Irene Arnás el

Soy Irene Arnás, psicóloga especializada en neurodivergencia. Si has reservado — o estás a punto de reservar — una valoración de TDAH online, es normal que aparezca cierta inquietud: ¿qué me van a preguntar? ¿tengo que llevar algo? ¿y si ese día estoy espesa y «no se me nota»? En este artículo te cuento cómo prepararte de forma realista: qué ayuda de verdad, qué documentación merece la pena reunir y — igual de importante — qué no hace falta preparar en absoluto.

Lo primero: no tienes que aprobar ningún examen

Empiezo por aquí porque es la preocupación más frecuente y la más innecesaria. Una valoración no es un examen que se aprueba o se suspende, y no existe una forma «correcta» de estar ese día. Mi trabajo es evaluar tu funcionamiento real, no tu rendimiento en la sesión — y el proceso está diseñado para eso: no depende de que ese día estés brillante, despistada o nerviosa.

De aquí sale la regla de oro de la preparación: ven como eres, no como crees que deberías ser. Eso incluye dos errores opuestos e igual de comprensibles:

  • Prepararte para «demostrar» el TDAH. No hace falta exagerar ni escenificar nada. Si llevas años sospechándolo, tu historia habla por sí sola cuando la reconstruimos con calma.
  • Compensar como siempre. El reflejo contrario: llegar con todo bajo control, restar importancia a las dificultades, responder «bien, bien» a todo. Es el enmascaramiento de siempre, y en la valoración juega en tu contra. Si algo te cuesta, dilo — y di también cuánto esfuerzo te supone que no se note.

Qué documentación ayuda (y ninguna es imprescindible)

Nada de esta lista es obligatorio: la valoración puede hacerse sin ella. Pero cuanta más información real aportes, más rica es la evaluación. Por orden de utilidad:

  • Informes previos, si los hay: evaluaciones psicológicas o psiquiátricas anteriores, informes escolares con observaciones («se distrae», «no termina», «habla en clase»), o cualquier documento clínico relevante.
  • Boletines y recuerdos escolares. Las notas importan menos que los comentarios — y recuerda que las buenas notas no descartan nada. Si no conservas boletines, tus recuerdos de esa etapa sirven.
  • La memoria de alguien que te conoció de pequeña o pequeño. Madre, padre, hermanos mayores, una tía… Su recuerdo de cómo eras aporta una perspectiva que tú no puedes tener de ti misma. Si es posible, coméntale que estás haciendo la valoración y pregúntale cómo te recuerda. Y si no hay nadie disponible, no pasa nada: se evalúa igualmente con las fuentes que existan.
  • Tu medicación actual y tu salud general, si tomas algo o hay condiciones médicas relevantes (tiroides, sueño, etc.): ayudan al diagnóstico diferencial.

Prepara ejemplos, no discursos

La parte central de la valoración es una entrevista clínica en profundidad — en adultos utilizo la entrevista diagnóstica DIVA —, como explico en cómo se diagnostica el TDAH en adultos. Además, parte de la preparación llega guiada: tras reservar recibirás cuestionarios previos y un autorregistro para completar desde casa antes de la sesión. No necesitas prepararte respuestas — las preguntas están pensadas para irte guiando —, pero sí ayuda tener a mano ejemplos concretos de tu día a día. En los días previos, apunta en el móvil o en un papel lo que te vaya pasando:

  • Situaciones recientes donde tus dificultades te hayan pasado factura: en el trabajo, en casa, con el papeleo, en tus relaciones.
  • Las estrategias que usas para funcionar: alarmas, listas, revisiones, llegar antes de tiempo… y cuánta energía te consumen.
  • Qué te llevó a plantearte la valoración justamente ahora.
  • Las dudas que quieras resolver: apúntalas según aparezcan, porque en sesión es fácil que se escapen.

Los ejemplos concretos valen más que cualquier etiqueta: «el martes estuve dos horas para empezar un correo de cinco líneas» dice más que «soy procrastinadora».

La parte técnica de la videollamada

La logística online es sencilla, pero merece cinco minutos de atención:

  • Un espacio con privacidad. Es una conversación íntima: busca un momento y un lugar donde puedas hablar sin que te oigan y sin interrupciones. Si vives con más gente, avisa de que necesitas ese rato.
  • Conexión y dispositivo. Mejor ordenador o tablet que móvil (la imagen es más estable y se trabaja mejor con materiales), batería cargada o enchufe a mano, y auriculares si el entorno es ruidoso.
  • Margen de tiempo. Reserva un poco de margen antes y después de la sesión: llegar con prisa o tener que salir corriendo le quita espacio a lo importante.
  • Plan B. Si la conexión falla, no se pierde nada: se retoma o se reprograma. La valoración online está pensada para funcionar con imprevistos incluidos.

El día de la sesión

Tres ideas para ese día:

  1. No hace falta estar «en tu peor versión» para que las dificultades se vean, ni en la mejor para causar buena impresión. Cualquier versión tuya es evaluable.
  2. La sinceridad es tu mejor estrategia. Si una pregunta te incomoda, dilo. Si no recuerdas algo, dilo también — la memoria imperfecta de la propia infancia es esperable y se trabaja con ello.
  3. Pregunta todo lo que necesites. El proceso, los tiempos, el informe, los siguientes pasos: resolver tus dudas forma parte de la valoración, no es una molestia.

Al final del proceso recibirás un informe completo con la conclusión razonada y recomendaciones personalizadas, en un plazo orientativo de dos a tres semanas desde la sesión diagnóstica — en qué contiene un informe psicológico de TDAH te explico exactamente qué incluye.

¿Lista para dar el paso?

Valoración de TDAH para adultos, 100 % online, con precio cerrado y un informe completo al final. En la página de la valoración tienes el proceso explicado y el acceso a la reserva.

Preguntas frecuentes antes de la valoración

¿Una valoración online es tan fiable como una presencial?

Sí. La entrevista clínica — el corazón de la valoración — y la mayoría de las pruebas se administran por videollamada con plenas garantías. Lo que determina la calidad no es el canal, sino la profundidad del proceso: historia clínica, pruebas interpretadas en contexto y diagnóstico diferencial.

¿Y si ese día me encuentro especialmente bien y «no se me nota»?

No importa. La valoración no evalúa cómo estás ese día, sino tu funcionamiento a lo largo de tu vida, reconstruido con varias fuentes de información. Un buen día no borra tu historia.

¿Tengo que dejar de tomar mi medicación antes de la valoración?

No cambies ninguna pauta por tu cuenta. Coméntame qué tomas al inicio del proceso y, si algo fuera relevante para la evaluación, lo vemos juntas — en coordinación con quien te lo haya prescrito.

¿Qué pasa si al final no es TDAH?

Que te llevas igualmente una respuesta útil: una explicación alternativa fundamentada, un informe completo y recomendaciones para lo que sí hay. Lo explico en detalle en qué pasa si la valoración no confirma TDAH.

Trabajemos juntos

Para escucharte, apoyarte y construir contigo nuevas estrategias, aquí estoy — en consulta en Las Palmas o en sesiones online.

¿Vienes por una posible valoración de TDAH? Tiene su propio proceso: conoce la valoración.

Para dudas concretas, puedes enviarme un email.


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